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Los Víricos son enemigos en Dying Light y Dying Light: The Following. Son una variante de los infectados que se han convertido hace poco y conservan características humanas. A pesar de su rareza, acudirán a los ruidos fuertes.

Apariencia Editar

Los Víricos son infectados de apariencia más humana que los mordedores, debido a su etapa de infección. Visten con ropas de calle o deporte, rotas y manchadas de sangre, y conservan todo el cabello. Su piel es pálida y tienen manchas de sangre alrededor de los ojos, como si la llorasen.

Combate Editar

Los Víricos son infectados muy rápidos y fuertes, que conservan gran parte de su agilidad como humanos. Pueden correr tan rápido como Kyle Crane, no se cansan y son capaces de escalar grandes alturas. Normalmente perseguirán al jugador hasta la muerte, pero si este permanece fuera de su alcance, se aburrirán y se marcharán. Sus ataques no consisten en mordiscos, sino en furiosos golpes sucesivos que pueden drenar rápidamente la salud. Sin embargo, no son tan resistentes como los coléricos, y morirán si caen desde gran altura, o si se les rompen o amputan las piernas. Los víricos son atraídos por sonidos fuertes, como la rotura de tablones de madera, petardos, explosiones y disparos de armas de fuego, y acudirán en grupos de dos a cuatro.

Historia Editar

Los Víricos son infectados recientes que aún no se han convertido en mordedores, y que por tanto, aún conservan aptitudes humanas. Todos los infectados recién convertidos se convertirán en Víricos.

Curiosidades Editar

• Los Víricos morirán instantáneamente si son incapaces de moverse. Esto incluye si se quedan atascados y si sus piernas quedan inutilizables. El ataque patada deslizante los matará de un solo golpe.

• A veces, los Víricos recuperarán momentáneamente la cordura. En esos momentos volverán a ser humanos y suplicarán por su vida, antes de que el virus vuelva a apoderarse de ellos.

• Se puede ver que muchos de ellos salen de algunas alcantarillas, lo que sugiere que pudieron haberse infectado ahí.